Un bote de cristal vacío es probablemente el mejor material de manualidades del mundo: es gratis, resistente, transparente, no absorbe olores si se limpia bien y aguanta décadas. El único problema es la etiqueta, esa que se queda pegada como si formara parte del vidrio.
Empezamos justo por ahí, porque de nada sirven catorce ideas si no consigues dejar el bote presentable.
Cómo quitar la etiqueta y el pegamento
Este es el método que nos funciona con casi todas las etiquetas, incluidas las plastificadas:
- Remojo en agua muy caliente con un chorro de jabón lavavajillas, veinte o treinta minutos. El papel se ablanda y la mayoría de las etiquetas se despegan tirando de una esquina.
- Rasca el resto con el lado no abrasivo del estropajo o con una espátula de plástico. Nunca con cuchillo: raya el vidrio y es fácil cortarse.
- Ataca el pegamento restante con una pasta de bicarbonato y aceite a partes iguales. Extiende, deja actuar quince minutos y frota en círculos. El aceite disuelve el adhesivo y el bicarbonato hace de abrasivo suave.
- Lava con jabón para retirar la grasa y seca.
Si la etiqueta se resiste
El alcohol de farmacia sobre un paño funciona muy bien con adhesivos plásticos. Aplica, deja empapar un minuto y frota. Es más limpio que el aceite, aunque necesita más paciencia con las etiquetas de papel grueso.
Cómo eliminar el olor
El vidrio no absorbe olores, pero la tapa metálica y su junta de goma sí, y son la causa del 90 % de los casos. Antes de dar el bote por perdido:
- Bicarbonato y agua caliente durante doce horas dentro del bote cerrado.
- Vinagre blanco puro media hora si el olor es a conserva ácida.
- Papel de periódico arrugado dentro del bote cerrado un par de días: absorbe olores residuales sorprendentemente bien.
- Sol directo con el bote abierto, un día entero. La luz ultravioleta hace la mitad del trabajo.
- Si el olor está en la tapa y no se va, usa otra tapa o destina el bote a algo que no sea comida.
Ideas para la cocina
1. Despensa a la vista
Trasvasar legumbres, pasta corta, arroz, frutos secos y harinas a botes iguales ocupa menos espacio que los paquetes abiertos y te deja ver de un vistazo lo que queda. Escribe la fecha de caducidad en una etiqueta al trasvasar: es el dato que siempre se pierde. Encaja perfectamente con el sistema de orden en la cocina y la despensa.
2. Ensaladas y comida preparada
Los botes de boca ancha son ideales para llevar comida: pon el aliño abajo, después los ingredientes duros y las hojas arriba del todo. Así nada se ablanda hasta que agitas.
3. Botes dosificadores de especias
Los botes pequeños de mostaza o paté, bien lavados, son del tamaño perfecto para especias a granel. Perfora la tapa con un punzón para hacerlos dosificadores.
4. Congelar caldos y salsas
Con boca ancha, sin llenar hasta arriba y con la tapa puesta al terminar de congelar. Recuerda dejar tres centímetros de aire.
5. Batir aliños
Un bote pequeño con tapa es la coctelera perfecta para vinagretas: se emulsionan mejor agitando que removiendo, y se guarda el sobrante directamente.
Ideas para el baño y el aseo
6. Algodones y bastoncillos
Dos botes medianos con tapa sobre la balda del baño mantienen todo limpio y a la vista. Mejor con tapa: en el baño, cualquier cosa abierta acumula humedad y polvo.
7. Portacepillos
Un bote de boca ancha, con dos centímetros de canicas o piedras decorativas en el fondo para que los cepillos no se junten y escurran mejor.
8. Sales de baño de regalo
Un bote pequeño con sal gruesa, unas flores secas y una etiqueta escrita a mano es un regalo muy resultón. Aparece también en nuestra lista de regalos hechos a mano.
Ideas decorativas
9. Farolillos con vela
Un poco de arena en el fondo y una vela de té dentro. Si le enrollas alambre en el cuello formando un asa, se puede colgar. Con velas siempre: superficie estable, lejos de cortinas y nunca sin vigilancia.
10. Jarrón de esquejes
Los botes altos y estrechos son perfectos para enraizar plantas en agua, porque sujetan el tallo y dejan ver las raíces. En cómo propagar plantas en agua explicamos qué especies funcionan mejor.
11. Terrario cerrado
Con un bote grande de boca ancha, una capa de grava, otra de carbón vegetal, sustrato y musgo o una plantita pequeña de ambiente húmedo. Requiere poca agua y casi ningún mantenimiento.
12. Bote con luz de guirnalda
Una guirnalda de led a pilas dentro de un bote esmerilado con lija fina o pintura de tiza da una luz suave preciosa. Es la versión segura del farolillo, sin llama.
Ideas para el taller y el escritorio
13. Tornillos y material pequeño
El truco clásico: atornilla la tapa por dentro a la balda de arriba y enrosca el bote colgando. Se ve el contenido y se libera la superficie entera. Es una idea que encaja con las de aprovechar el espacio vertical.
14. Pinceles y limpieza de pinturas
Un bote con agua para lavar pinceles y otro seco para guardarlos con las cerdas hacia arriba. Nunca dejes un pincel apoyado sobre las cerdas dentro del agua: se deforma en una tarde.
Cómo pintar el cristal para que dure
Pintar cristal es fácil de hacer y fácil de hacer mal. La diferencia está en la preparación:
- Desengrasa con alcohol y un paño sin pelusa. Es imprescindible: la grasa invisible de los dedos impide la adherencia.
- Aplica imprimación si usas acrílico normal, o usa directamente pintura específica para cristal.
- Capas finas y varias, siempre. Una capa gruesa tarda más en secar, queda con marcas de brocha y salta antes.
- Deja curar el tiempo que indique el fabricante, que suele ser bastante más que el secado al tacto: entre tres y siete días.
- Sella con barniz si el bote va a mojarse. Aun así, considéralo lavable a mano, no apto para lavavajillas.
Dos advertencias
No metas un bote de cristal directamente del frigorífico al horno ni al revés: el cambio brusco de temperatura lo rompe. Y no uses botes recuperados con grietas o desportilladuras, ni siquiera pequeñas, para nada que vaya a contener alimentos o líquidos calientes.
Cuántos botes guardar (y cuándo parar)
Aquí llega la advertencia honesta: los botes de cristal se acumulan a una velocidad increíble y es muy fácil pasar de reciclar a almacenar cristal por si acaso. Nuestro límite es un cajón. Cuando el cajón se llena, los siguientes van al contenedor de vidrio sin discusión.
Antes de guardar un bote
- Está limpio, seco y sin olor.
- Tiene su tapa y la junta está en buen estado.
- No tiene ninguna grieta ni el borde desportillado.
- Tienes claro para qué lo vas a usar.
- Todavía queda sitio en el cajón de los botes.
Reutilizar un bote no es solo un ahorro simbólico: un tarro de conserva de boca ancha cuesta varios euros en una tienda y tú tienes seis en el armario. Con media hora de limpieza pasan de ser envases a ser el sistema de almacenaje de toda tu despensa.